Esta enfermedad se caracteriza por la formación de las placas β-amiloide, que son una degeneración de una proteína necesaria para la supervivencia de las neurona.
La enfermedad de Alzheimer es la enfermedad degenerativa más importante y prevalente en el mundo, afectando en la actualidad a 400 casos por 100 000 habitantes es decir, a 35 600 000 personas con una prevalencia del 0,5 %, a 717 000 personas en España y una prevalencia de un 1 % más (1,5%). Debido a los factores expuestos anteriormente, el número de casos avanza de forma imparable y se va doblando cada veinte años, esperándose que en 2050 el número de casos supere los 150 millones a nivel mundial y el millón en España.
Fue descrita en el año 1906 por Alois Alzheimer, psiquiatra y neurólogo alemán, después de examinar el cerebro de una paciente tras su muerte y una vez que había observado sus síntomas durante los cinco últimos años de su vida. Fue en el año 1992 cuando la Organización Mundial de la Salud definió la enfermedad de Alzheimer como una «dolencia degenerativa cerebral primaria, de etiología desconocida, que presenta rasgos neuropatológicos y neuroquímicos característicos. En términos funcionales, la enfermedad de Alzheimer es el deterioro global de todas las funciones corticales superiores, incluyendo la memoria, la capacidad para resolver los problemas de la vida diaria, la ejecución de las habilidades perceptivas y motoras aprendidas y el control de las reacciones emocionales en ausencia de un intenso embotamiento de la conciencia».
Esta enfermedad se caracteriza por la formación de unas placas denominadas β-amiloide, que son una degeneración de una proteína necesaria para la supervivencia de las neuronas, formando esas placas a modo de conglomerado y la formación de unos ovillos a modo de lesión. A nivel funcional es característica la pérdida de memoria y los problemas de aprendizaje. También se ha observado a nivel químico en el organismo, la disminución de las neuronas colinérgicas y la acetilcolina, un neurotransmisor necesario en estos procesos cerebrales cognitivos.
Uno de los principales orígenes demostrados en relación a esta enfermedad es la formación de especies reactivas de oxígeno (ERO), generando y acumulando un estrés oxidativo que daña a las membranas celulares y a la división celular en tejido cerebral. Como siempre ocurre en estos casos ––y de ahí que esta enfermedad sea degenerativa–– es que estas reacciones son en cascada y promueven una muerte celular en cadena.
Escala de deterioro global (GDS)
Esta escala denominada de forma abreviada GDS por sus siglas del inglés (global deterioration scale) o escala de deterioro global, clasifica a los pacientes según el estadio o etapa del deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer. Esta escala fue elaborada por Barry Reisberg, psiquiatra, investigador y profesor en la facultad de Medicina en la Universidad de Nueva York, con una dilatada experiencia en investigación sobre la enfermedad de Alzheimer. Ha publicado numerosos artículos y libros entre los que se encuentran en el que describe la escala GDS, internacionalmente establecida en la actualidad. Los grados de la escala GDS aumentan sucesivamente con el grado de dependencia y son:
- GDS-1: Ausencia de alteración cognitiva. Este grado es la normalidad cognitiva.
- GDS-2: Disminución cognitiva muy leve. Son los primeros síntomas y señales de alarma. Deterioro cognitivo subjetivo referente a pequeños olvidos.
- GDS-3: Deterioro cognitivo leve (DCL). Primera evidencia diagnóstica de enfermedad de Alzheimer. Primeros defectos del lenguaje, en la lectura de un párrafo se retiene muy poca información, pérdidas de memoria a corto plazo de personas nuevas que haya conocido, por ejemplo, defectos de concentración, etc.
- GDS-4: Defecto cognitivo moderado. Déficits de memoria más agudizados como la propia historia personal (memoria episódica), incapacidad de concentrarse y realización de tareas complejas, etc.
- GDS-5: Defecto cognitivo moderado – grave. No recuerda datos relevantes de su vida actual como su dirección, cierta desorientación temporal y espacial, olvido de nombres de familiares, irritabilidad y agresividad.
- GDS-6: Defecto cognitivo grave. Olvido del nombre del cónyuge y familiares directos, desorientación total, síntomas obsesivos, violencia, delirios, infantilización.
- GDS-7: Defecto cognitivo muy grave. Incontinencia urinaria. Necesita asistencia en aseo y alimentación. Prácticamente pérdida del lenguaje.
- GDS-8: Fase terminal. Pérdida de conciencia, lenguaje y motora.


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